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Estos días estuve volviendo después de un hiato bastante prolongado a ambas canciones, y puedo afirmar que, en términos generales, las encontré como las había dejado.
"A Day In The Life" conserva su perenne majestuosidad: a los primeros sonidos de guitarra que se escabullen tras el bullicio del público, podemos adivinar algo monumental que se yergue ante nosotros, una especie de paisaje sónico de una belleza e imponencia poco comunes. Los acordes de piano entran con autoridad y resuena entonces la ecuménica frase "I read the news today, oh boy", que estrictamente es lo más trivial que se pueda decir, pero que guarda ecos, imposibles de asir o definir, que se parecen a lo que puede llamarse trascendencia. La letra, creo yo, no intenta ser profunda, desde el momento que prácticamente en su totalidad fue extraída, efectivamente, de noticias del diario. La sensación de una supuesta profundidad (que a algunos puede resultar fallida) tiene más que ver con las resonancias que la música lega al discurso de Lennon, en particular a partir de su magistral vocalización, frágil, quebrada, vibrante, vivamente humana: uno de los aspectos de la canción que más me conmueven. En sí mismas, las palabras no tienen ningún significado, pero la configuración de su puesta en escena se encarga de dárselo, un significado mucho más oculto e indeterminado que el del lenguaje verbal. El crescendo orquestal que por dos veces se repite solía impactarme con verdadera potencia emotiva; la impresión que recibía era la de una precipitación irrefrenable que de pronto se desvanece en pedazos, como la ráfaga de una ventisca que embistiera acumulando más y más vigor, hasta que se estrellase contra una ventana que detuviese su implacable marcha, y se hicieran añicos la una a la otra. Hoy en día, sin embargo, la noto algo descolocada con respecto al resto de la canción y casi diría que me corta el mambo. La sección intermedia de McCartney continúa pareciéndome una jugada estupenda: le confiere realmente al progreso del tema una vuelta de tuerca inesperada, más terrenal, más cínica ("found my way upstairs and had a smoke, and somebody spoke and I went into a dream"), con respecto a la excesiva solemnidad lennoniana, y su derretirse en el coro con la orquesta (parte que varios han recalcado ya) suscita una amalgama de sensaciones fugaces o contradictorias, que quedan suspendidas, sugeridas, apenas degustadas, y entonces sobreviene la breve conclusión, que suena, quizás gracias a Ringo, más palpable, más cercana, y entonces todo termina con la repetición del crescendo orquestal, el piano dilatado, el delirio de voces esquizofrénicas. Lo que queda, para mí, es la ambigüedad, es los restos de algo que sucedió, algo indeterminado, que no deja más que secuelas inciertas o fragmentos dispersos.
En comparación, "She's A Rainbow" podría sentirse un tanto superficial, un tanto estéril. Pero la falta no es intrínseca a la canción: es una magnífica composición pop, con un desmesurado estribillo (¡esos viciados uhlala uhlalalalala!), arreglos orquestales elegantes y un piano que es como una dulce golosina. En sí, deja traslucir excelencia por todos sus costados, pero su efecto global no se compara con la singular e incontestable grandeza de su competidora y en consecuencia, pese a pequeños detalles que la vedan de ser, como alguna vez lo fue, mi canción favorita de la banda, "A Day In The Life" se lleva mi voto.
_________________ Where black is the color, where none is the number
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